Seguimos con las aventuras de mi C3 Aircross y en esta ocasión la verdad es que el pobre no tiene la culpa de nada, todo lo contrario, entono el Mea Culpa.
Dado el título del post te harás una idea, te voy a recomendar que no compres jamás pensando en tu trabajo o en tu empresa, hazlo siempre mirando únicamente por tu beneficio propio. Yo aprendí la lección a las malas porque la vida me lanzó esa lección a la cara, por lo que ahora te contaré la historia completa para que aprendas de mis errores.
Un Poco de Contexto
Si te has leído mi post donde cuento la historia de cómo empecé con mi Ssangyong Rexton de 2005 (tiene más giros de trama que una película de Tarantino), sabrás que yo trabajaba bastante lejos de casa (a unos 80km) y estaba sintiendo muy fuerte el dolor en mi bolsillo porque mi Rexton consume cosa mala. Hablamos de unos 400€ en diésel al mes.
Soy autónomo y me busco la vida como puedo, voy consiguiendo trabajos y este en concreto la verdad es que estaba bastante bien en un sentido económico; pero no tanto si restamos esos más o menos 400€/mes de diésel que se comía mi Rexton.
Inicié el trabajo apenas con el carnet recién sacado, que ya me ves a mí siendo un absoluto novel con el pedazo de Rexton recorriendo toda la AP-7 y metiéndome por áreas de Barcelona, fue toda una odisea y creo que ahí aprendí más conducción que en toda mi vida, pero al caso que me lío.
Casi me da un ataque cuando hice el primer viaje de prueba
El trabajo salió adelante y le pedí a Jose, mi suegro, que me acompañara en un viaje de ida y vuelta hasta mi trabajo para quedarme un poco con el recorrido. Recordemos que yo estaba acojonado porque me había sacado el carnet hace días. Me suena que yo lo llevé en la ida y él lo llevó en la vuelta.
Lo gracioso del asunto es que cuando Jose y yo nos fijamos en lo mucho que había bajado la manecilla del nivel de diésel del Rexton, a mí personalmente casi me da algo y rápidamente fue como… «Ok, nuevo problema desbloqueado».
Luego hicimos el camino de vuelta y llegamos a la conclusión de que el coche, en esos más o menos 160km (a tener en cuenta que los atascos son muy habituales) el Rexton se había chupado casi 30€. Menos mal que no iba cada día a ese lugar a trabajar, por suerte pude conseguir trabajar en remoto algunos días, aunque parece que eso no era de especial agrado de mis clientes (que eso da para otro tema, pero no me voy a liar con eso).
La Conclusión Parecía Obvia: Necesitas Otro Coche
Eso es lo que pensaría todo aquel que quizás prioriza demasiado el trabajo por delante de todo como lo es en mi caso, pero si lo piensas… no del todo, hay otra opción muy válida: Plantear buscar un trabajo que no tenga ese problema.
En ese momento ni me lo planteé, decir que mi pareja sí que me lo advirtió, pero la verdad es que no la escuché lo que debería; esta vez tenías razón (se acostumbra uno a tener razón siempre y oye, es broma eh). Por otro lado, también es cierto que estábamos a punto de pillar la hipoteca de una casa y no tocaba jugar con cosas relacionadas con el trabajo (me refiero a plantear buscar otra cosa).
En mi cabeza era muy obvio y de hecho había hecho mis cuentas: Lo que me ahorraba en diésel era mayor que el coste de un coche nuevo financiado (hablando de mensualidades), con la ventaja que encima tendría dos coches; matemática pura, era la mejor opción sin lugar a discusiones… ¿verdad?
La realidad es que no lo era. Ni me planteé que podría perder ese trabajo (la verdad es que todo parecía ir como la seda) y eso es precisamente lo que pasó.
Despedido del Trabajo: Ahora qué Pasa con el Coche
La situación fue surrealista porque en fin, me compré el C3 Aircross precisamente para ahorrar mucho en combustible dado que el trabajo estaba bastante lejos total para que me echaran como a los 4 meses. Las matemáticas eran certeras, pero la vida siempre sorprende a uno por mucho que intenté razonar y planificar las cosas.
Total, que de golpe me vi pagando este nuevo coche y sin amortizar ese coste de combustible porque ya no tenía la necesidad de hacer recorridos tan largos constantemente.
Podría quejarme de las personas de dicho trabajo, pero la realidad es que la culpa fue mía. Basé una decisión de compra vital mirando más por mi trabajo que por mí mismo, ni siquiera planteé que podría suceder algo así, que es lo que desmontaba todo el plan.
¿Me Arrepiento de Haber Comprado el C3 Aircross?
En el mundo que sucedió eso fue como… ok, cagada máxima, pero ahora viéndolo con más perspectiva, no me arrepiento, al menos por el momento (habrá pasado medio año o un poco más igual) creo que no fue tan mala decisión; el enfoque fue incorrecto, eso sí.
Ahora tengo dos coches, el C3 Aircross lo uso para prácticamente todo y el Rexton lo uso más bien como coche de reserva (dado que somos 2, mi pareja y yo, viviendo en la casa, no viene mal tener 2 coches) y cuando quiero darme una vuelta por la montaña. No negaré que el Rexton sigue siendo mi favorito a pesar de tener bastantes desventajas frente al otro, pero el amor a veces no entiende de razones.
No me arrepiento como tal, al final las cosas han salido bien pese al error, pero es cierto que debí plantear el escenario de otro modo y que sabiendo lo que luego pasó, habría planteado las cosas de otra manera.
Arrepentimiento como tal de momento no lo tengo con el C3 Aircross, pero sí que me preocupa bastante el tema del Puretech; cuando descubrí todo eso desbloqueé un nuevo miedo. De momento no me ha dado problemas, pero no dudéis que aquí estaré si eso sucede.
La Moraleja
Como ves, al tomar este tipo de decisiones tienes que pensar en todos los escenarios posibles y en general, no deberías comprar un coche pensando en tu trabajo. Es lógico pensar en él dado que el trabajo al final forma parte de tu vida, pero debes verlo como una cosa más, no como el todo.
Cuando te plantees así, piensa puramente en tu bienestar (lo cual debería incluir variables como la que yo mencioné en mi caso del alto consumo para ir a mi trabajo) y así seguro que no cometes el error que cometí yo.
Por supuesto, siempre que compres un coche pensando en mejorar un poco tu día a día/economía en tu trabajo, piensa muy bien en el escenario de qué pasará si pierdes dicho trabajo, que es donde yo más metí la pata.
A veces pensamos que somos imprescindibles en el trabajo, nos lo curramos para que se alegren de contar con nosotros y para ser un activo valioso.
La realidad, sin embargo, es que por lo general, todo trabajador siempre es prescindible; recuerda eso.
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